sábado 13 de marzo de 2010

Historias de Ratones, Arnold Lobel (1972)


Siete historias cortas. Siete engranajes distintos enmarcados en una historia marco que funcionan como un reloj suizo. Con textos breves y sencillos y con ilustraciones secuenciadas, todo ello preparado como en un gran caldero para enganchar a los primeros lectores.

Así, nos va llevando de la mano mediante el Papá ratón, que en una noche nevosa, relata a sus hijos estas siete historias.

Y cuenta... El Pozo de los Deseos, Nubes, Ratón muy Alto y Ratón muy Bajo, El Ratón y los Vientos, EL viaje, El ratón Viejo y El Baño... Hasta que todos los ratoncitos quedan profundamente dormidos.

HISTORIAS DE RATONES
Autor: Arnold Lobel
Editorial: Kalandraka



Fragmento: (Esta vez una historia completa...)











jueves 14 de enero de 2010

Winnie the Pooh, A.A. Milne (1926-28)



Lo primero que se nos viene a la mente es un osito naranja y encantador que siempre está pegado a un tarro de miel. Su imagen fue popularizada, como tantas otras veces, por la Disney.
Pero fue muchos años antes cuando nació este pequeño oso. Fue Milne quien creó este personaje a partir de los muñecos de peluche de su hijo Christopher Robin, protagonista también en muchas de las aventuras de Winnnie. Así, junto a él, aparecieron Porquete, un cerdito miedoso e inquieto, Tigle, un tigre fanfarrón, Iíyoo, un burro gris siempre triste y pensativo... Como se ve, cada personaje tiene una personalidad muy definida y básica, no porque el autor no supiera crear caracteres más complejos, sino porque así el niño puede identificar claramente quien es quien y elegir claramente su personaje favorito
Ah, y tranquilizar a los adultos que disfruten leyendo historias para niños de menos de diez años. ¡ No pasa nada, es lo normal! No perdereis vuestra pretendida madurez y podreis leer tras ello al mismísimo James Joyce sin que hayais sufrido ninguna regresión cultural...
Tan solo los adolescentes que, logicamente no les interesará la historia de un oso de trapo, y aquellos adultos que no leen "tonterías", sino Libros-que-merece-la-pena-leer. (Una postura tan inteligente como la Trampa para cazar Pelifantes...).

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Fragmento:

EN EL CUAL PORQUETE SE ENCUENTRA TOTALMENTE RODEADO POR LAS AGUAS

Llovía y llovía y llovía. Porquete pensó que nunca, en toda su vida- y mira que era viejo; como mínimo tenía ya tres o cuatro años-, nunca había visto tanta lluvia. Días y días y días.
- Si, por lo menos- se dijo, mirando por la ventana- hubiera estado en casa de Puh, o enc asa de Christopher Robin, o en casa de Conejo, cuando empezó a llover, habría tenido compañía todo este tiempo, en vez de estar aquí solo, sin nada que hacer más que mirar por la ventana a ver si escampa.- Y se imaginó cómo sería la conversación si ahora estuviera con Puh; por ejemplo, él diría: "¿Habías visto en tu vida semejante manera de llover, Puh?" y Puh le respondería:"¡Es horrible, Porquete!, y él le diría: "¿Cómo crees que lo estará pasando Christopher Robin?", y Puh le contestaría: "Lo que me preocupa es que el pobre Conejo debe estar totalmente inundado a estas horas". Hubiera sido estupendo poder hablar así y, la verdad, no veía la ventaja de que hubiera cosas emocionantes, como inundaciones, si uno no podia compartirlas con nadie.


HISTORIAS DE WINNIE DE PUH

Autor: A.A. Milne; con Ilustraciones de E.H. Shepard
Editorial: El Club Diógenes; Valdemar.

sábado 2 de enero de 2010

Carta de reyes



Queridos Reyes Magos,


Ante todo, disculparme por ser ésta la primera carta que os escribo desde la mis primeros años de infancia, por mucho que lo justifica vuestra inexistencia. No sé si he sido lo suficientemente bueno en todos estos años pero creeré en vuestra generosidad. Así que pongo mi lista bien ordenadita para que os quede bien claro:

Un pizca de autoestima.
Unos labios a los que besar todas las noches y una mirada para perderme en ella cuando todo alrededor se oscurezca.
Unas zapatillas nuevas.
Un nuevo lugar para tomar café.
Una novela acabada.
Un verso que me estremezca.
Una película que vuelva a hacerme creer en el cine.
Nuevos amigos; conservar los antiguos.
Cuatro asignaturas aprobadas.
Ver de nuevo al Calamón.
Salud y amor para todos los que me rodean.
Nunca olvidar la suerte de haber nacido sano en un país desarrollado en una familia que me quiere.

Bueno, creo que está todo. Y si no, es que no era muy importante.


Siempre vuestro,

Calíope



Ahora deja la tuya en buzón ese de los comentarios..

martes 29 de diciembre de 2009

La pequeña cerillera, Hans Christian Andersen (1874)


Sucede en Nochevieja. Cuando todos andamos mirando al espejo para darnos el último retoque, la última gota de perfume o el enésimo pase de cepillo con que dar la bienvenida al nuevo año. Una pequeña muchacha camina bajo la nieve buscando quien le compre siquiera una mísera cerilla. Pero nadie baja la mirada. Nadie se da cuenta de que la pequeña cerillera se va poco a poco muriendo de frío...
Uno de los cuentos más tristes que se han escrito jamás que nos hace darnos cuenta de que no hay que olvidar a los que no tienen voz ni abrigo.

Fragmento:

Hacía un frío horrible. Nevaba y empezaba a oscurecer. Era Nochevieja, la última noche del año. En medio de aquel frío y aquella oscuridad iba por la calle una niñita pobre con la cabeza descubierta y los pies descalzos. En realidad había salido de casa en zapatillas, pero no le servían: eran unas zapatillas demasiados grandes; las había usado su madre, así que eran muy grandes. La pequeña las perdió al cruzar la calle a toda prisa, los carruajes pasaban a gran velocidad y no consiguió encontrar una de las zapatillas, y la otra se la llevó corriendo un muchacho que decía que la podría usar de cuna tuviera un hijo.
Allí iba entonces la niña con sus piececitos descalzos, enrojecidos y azules de frío. En el viejo delantal llevaba un montón de cerillas, y en la mano llevaba otro manojo. Nadie le había comprado ninguna en todo el día, nadie le había dado ni una miserable moneda de cobre. Estaba hambrienta y helada y parecía asustada, ¡pobrecita! Los copos de nieve caían sobre sus largos cabellos rubios con preciosos rizos en el cuello, pero la niña no pensaba en ello. En las ventanas se veían luces y en la calle había un delicioso olor a ganso asado. Era Nochevieja, y en eso pensaba la niña.


Y como curiosidad, un corto que hizo Disney sobre el cuento. Y, extrañamente, es bastante fiel al original...

jueves 24 de diciembre de 2009

Una Pesadilla en mi Armario, Mercer Mayer (1968)


"Tenía una pesadilla en mi aramrio...", así comienza este magnífico álbum. Y a partir de los primeros miedos poco a poco el protagonista va perdiéndolos para al final enfrentarse a esa pesadilla...

Pero la pesadilla no era tan fiera como era de esperar, y acabó teniendo más miedo.


Aunque parecía estar muy enfadado con ella por el miedo que le había hecho pasar... acabaron compartiendo juegos y habitación.








UNA PESADILLA EN MI ARMARIO

Autor: Mercer Meyer
Editorial: Kalandraka

miércoles 16 de diciembre de 2009

Caperucita Roja


Una niña encantadora e inocente, vestida con una pequeña caperuza de un color vívamente rojo. Así se nos ha contado como era a lo largo de toda nuestra infancia.
Su presencia se encuentra en relatos desde mucho tiempo atrás. Su historia salpica a mitos como el de Cronos, que devoró a sus hijos y que, sin embargo, salen sanos y salvos del vientre de su padre siendo sustituidos por una piedra.

No obstante, fue Perrault, en 1697, el primero en comenzar a darle su verdadera forma. Pero su versión es pobre y evidente. Su relato concluye con el lobo devorando a Caperucita en la cama, dejando al niño con una ansiedad innecesaria y confusa. Además, añade una moraleja en verso que plantea directamente cada detalle, no dejando ningún resquicio a la imaginación del lector.
Fueron los Hermanos Grimm, ya en 1812, los que definitivamente fijaron y lanzaron al imaginario colectivo a Caperucita. Añadieron al cazador y salvaron a la abuela y a Caperucita de la tripa del lobo.
¿Pero por qué nos atrae tanto esa niña tan "inocente"? Quizás, porque nos revela nuestro yo oscuro. No es nada casual el color de su caperuza. El rojo, instintivamente, nos lleva a las emociones más violentas y pasionales que albergamos en nuestro interior. Y son,sobre todo, las del tipo sexual.

Nos atrae porque cede a la tentación y disfruta de recoger las flores (esto es el placer frente al deber que dirían los psicoanalistas) y deja que el lobo llegue antes a casa de la abuela, dándole hasta el más mínimo detalle de su ubicación, en un evidente deseo incosciente de que coma a la abuela.

Para terminar, recomendar dos de las mejores versiones que se han hecho sobre su historia. Una, escrita: "Caperucita en Manhattan" de Carmen Martín Gaite y editado por Siruela. Otra, animada: "Litte red Riding Hood" de Tex Avery, de 1943, considerado como uno de los mejores cortos animados de la historia.

miércoles 2 de diciembre de 2009

Revista Trazos de Tinta


Salida de la revista número 3 Trazos de Tinta

Se puede descargar en el enlace en el qu se nombra la misma.