martes 6 de octubre de 2009

Momo (o la extraña historia de los ladrones de tiempo y de la niña que devolvió el tiempo a los hombres) , Michael Ende (1973)


Fue hace ya 36 años que apareció esta historia. Pero creo que aun no hemos aprendido demasiado de ella. Para quien quiera escuchar(o leer en términos estrictamente exactos) les contaré que sucede en una de esas ciudades cada vez más grandes, cada vez más pobladas y cada vez más solitarias.
Sucede en un apartado suburbio de esa gran urbe, habitado por gente humilde y cordial. En ese suburbio descansan las antiguas ruinas de un antiguo anfiteatro y bajo él, en una de sus cámaras medio derruidas por el paso de los siglos, vivía Momo.
Y es Momo, pequeña y bastante flaca, de una edad indefinida desde los siete a los trece años, que casi siempre iba descalza y que tan solo poseía nada más que lo que le regalaban o lo que encontraba por ahí, la protagonista sobre la que gira todo el sentido de la historia.
No obstante, claro está, están los hombres grises. Siempre en traje, corbata y maletín en mano; con un cigarrillo entre sus labios y el único deseo de consumir todo el tiempo de los hombres...
Pero en su ayuda estará la tortuga Caisopea, siempre lenta aunque segura, y el maestro Hora, el guardian del tiempo.
Reflexión sobre el valor de las cosas, del cada vez más perdido arte de escuchar, del poder de la imaginación, de la libertad de ser uno mismo...



Fragmento:

- ¿Te gustan los acertijos?- le preguntó, como quien no quiere la cosa, mientras seguían su camino.
- ¡Sí! ¡Mucho!- contestó Momo-.¿Sabes alguno?
- Sí-dijo el maestro Hora, mirando sonriente a Momo-, pero es muy dificil. Muy pocos saben resolverlo.
-Eso está bien-dijo Momo-, así me lo aprenderé y se lo repitiré más tarde a mis amigos.
-A ver si lo adivinas- contestó el maestro Hora-. Atiende:
Tres hermanos viven en una casa:
son de veras diferentes;
si quieres distinguirlos,
los tres se parecen.
El primero no está: ha de venir.
El segundo no está: ya se fue.
Sólo está el tercero, menor de todos;
sin él, no existirían los otros.
Aún así, el tercero sólo existe
porque en el segundo se convierte el primero.
Si quieres mirarlo
no ves más que otro de sus hermanos.
Dime pues: ¿los tres son uno?,
¿o sólo dos?, ¿o ninguno?
Si sabes cómo se llaman
reconocerás tres soberanos.
Juntos reinan en un país
que ellos son. En eso son iguales.

MOMO
Autor: Michael Ende
Editorial: Alfaguara Infatil/Juvenil

martes 8 de septiembre de 2009

Personajes

Comienza de nuevo el ajetreo y ya comienza a asomarse el perfil del otoño.
Así, inaguro una nueva sección dedicada en exclusiva a los personajes que nos hicieron soñar y que algunos incluso han ido más allá que su propio autor reivindicándose por sí mismos.

Alicia

Esa curiosa y enigmática niña (a la que Carroll creó su mundo para una Alcia real: A. Liddell) siempre persiguiendo al conejo detrás del reloj, trasunto del tiempo mismo que no logramos nunca alcanzar.
Vital y compleja, quizás revés de la inocencia por moverse en mundos tan complejos y a la vez tan infantiles nos atrae precisamente por tener ese halo de misterio, esa pizca oscura que reforzara Dysney en una de sus más extrañas y oscuras películas sobre sus aventura. No obstante, pronto se estrenará una oscura y retorcida visión de Alicia... por el enigmático e irregular Tim Burton.







[...]Y fue entonces cuando el conejo sacó un reloj de bolsillo de su chaleco para consultar la hora antes de echar a correr de nuevo, y sólo entonces se dio cuenta la niña de que nunca había visto un conejo con un chaleco ni, mucho menos, con reloj de bolsillo. Alicia se levantó de un brinco y, muerta de curiosidad, corrió por la pradera hacia el lugar donde se encontraba el conejo, y llegó justo a tiempo de verle desaparecer por una gran madriguera que se abría al pie del seto.

[...] - Me gustan los insectos que saben hablar-le dijo Alicia-. En mi país no saben.
- ¿Y no hay nigún insecto-le preguntó el Mosquito- que te resulte particularmente "encantador"?
- "Encantador" no es precisamente la palabra que yo suelo emplear para hablar de insectos...En algunos casos, sobre todo si se trata de insectos grandes, yo más bien diría "aterrador"... Pero, en fin, si quieres, te puedo dar el nombre de algunos de los insectos que hay en mi país.
- Si tienen nombres- observó el Mosquito como de pasada-, me figuro que vendrían cuando se les llama.
- Que yo sepa no es así- dijo Alicia.
- Entonces-quiso saber el Mosquito-, ¿de qué les sirven los nombres?
- A ellos, de nada- respondió Alicia-, pero me imagino que sn de utilidad para las personas que se los han puesto... Si no ¿por qué iban a tener nombre las cosas?

"Alicia en el País de las Maravillas"/"A Través del Espejo y lo que Alicia encontró allí"; Lewis Carroll. Cátedra, Letras Universales

domingo 6 de septiembre de 2009

El Bosque de los Sueños, Antonio Rodriguez Almodovar (2004)

Esta historia son muchas hitorias. Narraciones que nos retrotraen hacia nuestros recuerdos más lejanos. Cinco sueños que nos llevan por terrenos conocidos y que se han ido contado de generación en generación hasta perderse en los albores del ser humano.
Y sin embargo... es distinto. Distintas sus historias y distintos sus personajes. A pesar en que aquí se halle el rey poderoso y caprichoso, el príncipe eternamente enamorado y dispuesto a superar cualquier desafío para conseguir a su amada, el sabio que conoce todo lo que es, todo lo que ha sido y todo lo que será... Y es por eso, el saberse en terreno ya abonado, el que hace moverse por la novela sin prejuicios, dejándote llevar hasta el final.
Una historia hermosa y, aunque en ocasiones se ralentice el ritmo y se haga confusa, que merece ser leída sin lugar a dudas.

Fragmento:

Sueño V: Hija del Sol y las Tinieblas
1
(Blancaflor)

Yo, Blancaflor, la hija del Diablo, confieso y declaro a la comunidad de los
hombres, y a la turba de los dioses, que siempre quise ser una mujer normal, quiero decir,
una mujer mortal. En esto, y sólo en esto, me reconozco idéntica a Medea, la hija del Sol,
que también dirigió todo su infortunio a corregir la fuerza oscura que la desviaba hacia una
triste y anodina inmortalidad.
De todo lo demás en que dicen que nos asemejamos, nada admito, pese a que son muchas
las apariencias y a que la casualidad no existe. Baste decir que Medea pertenece a otra
casta, se halla consagrada en sacerdocio a una tal diosa Hécate, y todo lo mágico que sabe
es aprendido, estudiado y vuelto a estudiar.
De mí añadiré, por ahora, que soy en lo exterior digna hija de mi padre, a quien
llamaré en adelante de otra manera que no sea el diablo, a causa de lo mucho que perturba
este viciado nombre. Claro que no tengo cuernos, ni patas de gallina o de cabra; por el
contrario, mi aspecto es, según dicen, normal (dentro de lo que se debe a una primitiva
beldad luciferina), y a no ser por una cabellera negra que azulea en las horas radiantes;
también mis ojos discrepan suavemente de color, entre la miel y el ámbar. Nadie repara
fácilmente en esto último, pues depende mucho de las circunstancias, como por ejemplo
mi estado de ánimo; de modo que la furia, el ardor o la tristeza, imprimen en mis pupilas
variaciones desconcertantes, en cuanto al tono, la intensidad, el brillo... Como si un cúmulo
de estrellas se encendieran o apagaran según qué.
Tan sólo él se percató enseguida de que algo errático me confundía la mirada. [...]

EL BOSQUE DE LOS SUEÑOS
Autor: Antonio Rodriguez Almodóvar
Editorial: Anaya Juvenil

jueves 2 de julio de 2009

Cuentos en Verso para niños Perversos/ Revolting Rhymes, Roald Dahl (1982)



Seis cuentos traicionales pasados por la gamberra y magistral mano de Dahl.

Cenicienta y un príncipe no tan azul...

Jack y sus habichuelas que le harán bañarse más de lo que se espera...

Blancanieves y siete enanitos que juntos se harán millonarios en las apuestas de caballos...

Ricitos de Oro y tres ositos que ya no aguantarán más otro allanamiento de morada...

Caperucita Roja más inteligente y brutal que nunca...

Tres cerditos ingenuos y bobos que el lobo se comerá sin piedad...


Revolting Rhymes (1)

Cinderella

I guess you think you know this story
You don´t. The real one´s much gory.
The phoney one, the one you know,
Was cooked up years and years ago,
And made to sound all soft and sappy
Just to keep the children happy.
Mind you, they got the first bit right,
The bit where, in the dead of night,
The Ugly Sisters, jewels and all,
Departed for the Palace Ball,
While darling little Cinderella
Was locked up in a slimy cellar,
Where rats who wanted things to eat,
Began to nibble at her feet.
She bellowed "Help!" and "Let me out!"
The Magic Fairy heard her shout.
Appearing in a blaze of light,
She said, "My dear, are yoy all rigth?"
"All right?" cried Cindy. "Can´t you see
I feel as rotten can be!"
She beat her fist against the wall,
And shouted, "Get me to the Ball!
There is a Disco at the Palace!
The rest have gone and I am jalous!
I want a dress! I want a coach!
And earrings and a diamond brooch!
And silver slippers, two of those!
And lovely nylon panty-hose!
Done up like that I´ll guarantee
The handsome Prince will fall for me!"

REVOLTING RHYMES
Author: Roald Dahl
Puffin Books


La Cenicienta

¡SI, ya nos la sabemos de memoria!,
me diréis. Y, sin embargo, de esta historia
tenéis una versión falsificada,
rosada, tonta, cursi, azucarada,
que alguien con la mollera un poco rancia
consideró mejor para la infancia...

El lío se organiza en el momento
en que las Hermanastras de este cuento
se marchan a Palacio y la pequeña
se queda en la bodega a partir leña.

Allí, entre los ratones llora y grita,

golpea la pared, se desgañita:

¡Quiero salir de aquí! ¡Malditas brujas!

¡¡Os arrancaré el moño por granujas!!.

Y así hasta que por fin asoma el Hada
por el encierro en el que está su ahijada.

¿Qué puedo hacer por ti, Ceny querida?
¿Por qué gritas así? ¿Tan mala vida
te dan esas lechuzas?. ¡Frita estoy
porque ellas van al baile y yo no voy! .

La chica patalea furibunda:
¡Pues yo también iré a esa fiesta inmunda!

¡Quiero un traje de noche, un paje, un coche,
zapatos de charol, sortija, broche,
pendientes de coral, pantys de seda
y aromas de París para que pueda
enamorar al Príncipe en seguida
con mi belleza fina y distinguida!

CUENTOS EN VERSO PARA NIÑOS PERVERSOS.
Autor: Roald Dahl.
Editorial. Alfaguara infantil y juvenil


(1) La sonoridad y los continuos juegos de palabras de Dahl hacen de este libro una muy dificil traducción. De hecho, se trataría más bien de una versión al castellano de la obra. La mejor traducción (y creo que la única) es la que he puesto, a cargo de Miguel Azaloa.

lunes 18 de mayo de 2009

Peter Pan o el Niño que no quería crecer, James M. Barrie (1904)



Ocho antes de "Peter y Wendy", la novela que le hiciera famoso, Barrie escribió una pequeña obra de teatro con casi idéntico argumento.
También aparecen aqui Nana, John y su sombrero de copa, Michael, los niños perdidos y, por supuesto, Wendy, la eterna madre.
Pero hay también quizá en esta obra una may amargura. Peter no es tanto ya ese aventurero que corre junto a los indios y lucha con los piratas, sino un niño atrapado es su propia imagen, anclado a una inmadurez constante, esa negación a crecer que en el fondo todos nosotros hemos deseado alguna vez. Es un Peter andrógino y malencarado, soberbio y cruel con sus enemigos que No acepta que le contradigan.
Y sin embargo, también es una historia sobre la infancia. El país de "Nuncajámás" no es sino la representación de todos los mundos fantásticos que niños de todas las generaciones reviven en su más temprana infancia. Y al igual que Wendy y los niños perdidos, ese mundo es real mientras permanecemos dentro de él.

Fragmento:
[...]Cuando se ha asentado confortablemente, se ilumina, y Peter y Wendy salen a escena.
Wendy (que ha aprendido que no es preciso ser muy efusiva en las despedidas) Bueno, adiós Peter. Y recuerda que no debes morderte las uñas.
Peter Adiós, Wendy
Wendy Le contaré a mi madre todo lo de la limpieza de primavera y de la casa.
Peter (que a veces olvida que ella ya ha estado allí) ¿Te gusta la casa?
Wendy No cabe duda de que es pequeña, pero mucha gente de nuestra edad no tiene casa.

No debería haber mencionado la edad, pues Peter ya le ha mostrado que le desagrada que haya crecido. [...]
Cuando vengas a buscarme el año próximo... Peter, vendrás, ¿no?
Peter Sí (relamiéndose) ¡Para escuchar cuentos sobre mí!
Wendy Sí que es raro que tus cuentos preferidos sean los que hablan de ti.
Peter (susceptible) ¿Y qué tiene eso de malo?
Wendy Resulta curioso que hayas olvidado a los Niños Perdidos. ¡Incluso al capitán Garfio!
Peter ¿Y qué tiene eso de malo?
Wendy Esta vez no he visto a Campanilla.
Peter ¿A quién?

"Peter Pan o el Niño que no quería crecer", James M. Barrie; Ediciones Siruela

martes 28 de abril de 2009

Frederick, Leo Lionni (1963)


Frederick era un pequeño ratón de campo al que solo le gustaba mirar las estrellas y atrapar palabras en el aire. Vivía tranquilo y feliz junto a su familia de ratones en el viejo granero.

Pero pronto llegaría el invierno. Y había que recoger provisiones para cuando se cerniese sobre ellos.
Y todos se dispusieron a trabajar. Todos. Menos Frederick...
Frederick solo se paraba sobre alguna de las rocas y soñaba. Soñaba los colores de la primavera y del verano. El agua fresca corriendo por entre el valle. Las nubes de esponja blanca y algodón.
Pero el resto de ratones le miraban y no comprendían porque no trabajaba como ellos y no paraban de preguntarle: “¿Y tú, por qué no trabajas, Frederick?” ; y él solo contestaba: “Recojo los rayos de sol para los días de fríos del invierno”
Hasta que llegó el invierno y tuvieron que encerrarse en su agujero entre las piedras del muro, lejos de la luz del Sol. Al principio, todo fue bien. Se divertían y contaban anécdotas que les había pasado durante la primavera o el verano. Pero pronto pasó. Y los ratones comenzaron a deprimirse y a volverse huraños y sin energía.
Entonces, miraron a Frederick...
“¿Y tus provisiones, Frederick, le preguntaron.
“Cerrad los ojos”, respondió.
Y comenzó a contar historias fantásticas y llenas de vida con los colores y palabras que había ido recogiendo mientras el resto trabajaba.
Y así... Todos comenzaron a soñar y a sentir el calor y la vida que les daba Frederick con sus palabras y se sintieron felices y completos.



Frederick,Leo Leonni; Ediciones Kalandraka, Colección Libros para Soñar